Cómo jugar Fútbol en una cultura diferente.

¿Cómo se puede jugar fútbol en un idioma distinto?

Todos los que participamos de alguna manera en este espacio hemos pateado una pelota alguna vez pero, ¿Cuántos han jugado fútbol siendo la única forma de comunicarse con el compañero?

San Francisco es una ciudad muy peculiar. Mundialmente reconocida por sus movimientos culturales en los ’70 y la revolución tecnológica en los ’80, esta ciudad es simplemente una ensalada de culturas en nuestro planeta. Para los que no lo saben, muchas de las ciudades en Estados Unidos se dividen en distritos étnicos físicos, tales como el famoso Chinatown, la Little Italy, el criticado Ghetto y el infaltable Barrio Latino. Estos son los principales distritos que podemos encontrar en ciudades como Chicago, Nueva York, Los Ángeles, San Diego, Houston, Philadelphia, Miami, etc. Sin embargo en San Francisco, no solamente encontramos una variedad más amplia, incluyendo el Japantown, Russian Town, Koreantown, El Distrito Brasileño, etc, sino que también encontramos distritos culturales tales como Castro (El barrio Gay) y el Haight-Ashbury (El antiguo barrio Hippie).

haight ashbury san francisco futbol internacional

El fútbol no está exento de esto. Si bien la cultura americana en torno al balompié no es la más fiel, grande y apasionada dentro del ámbito deportivo del país, el nivel futbolístico es totalmente lo contrario de lo que podamos llegar a pensar. La reacción inicial de uno -como buen latino- cuando te invitan a jugar por primera vez en el país anglosajón, es sentirse confiado, con un aire de soberbia y entrando a la cancha subestimando a los demás de antemano.

“Claro, Estados Unidos siempre ha sido un pelele para nuestro deporte a lo largo de los años, obteniendo más derrotas que victorias cuando nuestras selecciones se enfrentan mutuamente, por lo tanto, no hay posibilidad que en la calle, en el uno a uno, en el ámbito amateur, tengan todavía alguna posibilidad de vencernos.” Aquel pensamiento, me hizo abandonar la cancha de Outer Sunset por primera vez con el rabo entre las patas, el rostro acomplejado y la autoestima por el piso.

futbol internacional cultural san francisco

Y bien merecido me lo tenía por pensar que me iba a encontrar con puras piedras al más puro estilo Alexis Lalas, Jay DeMerit y Brian McBride. Al jugar en una ensalada de culturas, el partido se vuelve como un Resto del Mundo vs Amigos de Messi. Infinidad de estilos, gambetas, mañas, marcas, remates, movimientos, coberturas, pases, carreras y gritos, te envuelven en un abrir y cerrar de ojos. “Venha cá viado!” te grita el Carioca mientras te pinta la cara con una bicicleta. “Это ничего, Педик!” ladra el mastodonte soviético que te tumba en el tiro de esquina. “Na klar, du Schwul. Geh da!”  escuchas con fuerza de tu compañero teutón. “Oh putain, c’est pas possible. Quesque tu fait?” te grita tu compañerito franchute cuando fallaste una clara. “再见, 赶上我” escuchas del asiático que te rebasó como correcaminos. Cuando piensas que estás solo, escuchas las voces mágicas que te hacen sacar lo mejor de ti: “Andá Pelotudo, poné huevoh que los rompemos a patadas, loco!”, “Hey Cabrón, chíngale que estos weyes traen pura madre!”, “Ostia capullo, dale que dejamos a estos tíos flipando”. 

Te acostumbras, le agarras el ritmo y después de 2 meses tenía a Francesco diciéndome: “Hey Fratello, gioco impressionante!” o a Scott: “What a fucking great play we did there, nice man!”. ¿Cómo pasas de un extremo al otro?

jugar futbol en el extranjero internacional cultural

1. No intentes jugar como el otro

Si, el brasileño gambetea todo el tiempo, el asiático corre y posee una técnica exquisita, el alemán o escocés juega muy ordenado y es fuerte, el ruso te muele a patadas o te pone un pase donde quiere. No intentes hacer las mismas jugadas que ellos hacen todo el tiempo. Recuerda que es su estilo de juego y llevan haciéndolo por años, así los han educado futbolísticamente. Aprende de ellos con inteligencia e intenta efectuarlo un par de veces en situaciones no comprometedoras. Acércate y pregúntales porqué juegan así y cual es la ventaja.

2. No impongas tu estilo por sobre todo.

Los demás no vienen a aprender como tu juegas. Llevan un tiempo considerable jugando de una forma y les ha resultado. Lo último que quieren ver es una persona nueva enseñándoles como jugar. Si les interesa tu estilo de juego, ellos mismos se van a acercar a preguntarte o elogiarte.

3. Comunícate con señas o frases sencillas con aquellos que no hablen el mismo idioma.

Con aquellas personas que no comparten el idioma, usa frases muy sencillas en inglés como “Go!”, “Left!”, “Right!”, “Come!”, “Shoot!”, “Good”” o “Here!”. La otra forma es con silbidos peculiares o gestos como aplausos, indicaciones, sonrisas o palmaditas. Jugué con un tipo de Arabia Saudita que no tenía idea de una palabra en Inglés, sin embargo nos complementamos muy bien dentro de la cancha con estos consejos.

4. No alardees de los logros deportivos de tu país.

A los latinos se nos da mucho de alardear de “aquel 9no lugar que conseguimos en la Copa de pre-eliminatoria para la eliminatoria del Mundial de Fútbol de Salón en Trinidad & Tobago en 1947″. Es impresionante ver como los Alemanes o Italianos jamás mencionan un “Ah mira, como en la Copa del Mundo” o un “Primero gana algo y hablamos”. Los logros de nuestros representativos sólo nos causan impresión a nosotros mismos. Ahora, si alguien lo reconoce sin que tu lo hayas mencionado, entonces agradece, coméntenlo y déjenlo ahí.

5. Habla con ellos de su fútbol.

No tienen idea como le brillaron los ojos a Сергей (Sergio) cuando metió un golazo y le dije “великой гол, Дзагоев!” (Qué buen gol, Dzagoev!). Se me acercó y me dijo: “Pero cómo conoces a Dzagoev?!” y se comenzó a emocionar de que sabía mucho más del fútbol ruso de lo que el pensaba. Ellos tienen la humilde idea de que su fútbol es desconocido ante el mundo entero, y cuando ven que no lo es, se sienten muy orgullosos y contentos.

6. No pidas perdón todo el tiempo.

En un principio te impresiona la variedad de estilos que encuentras y la forma de juego de cada uno. Cometes muchos errores y comienzas a pedir perdón por cada uno de ellos. Hazlo al inicio como gesto de cortesía, pero luego que comiences a agarrar ritmo, olvídate de eso. Ellos buscan integrar a la manada a alguien tan fuerte, agresivo y descarado como ellos.

7. Adáptate al estilo de juego del otro.

Si en una jugada, Yao de China, te da un pase y se echa a correr como ratero (su especialidad), ni se te ocurra ponerte a driblear a todo mundo. Retén el balón y regrésaselo con ventaja. Si te pones a hacer jugaditas de toque y gambeta con un brasileño, mantén ese ritmo y no busques que corra 20 metros para un pase a profundidad. Analiza el juego de tus compañeros y adáptate a sus jugadas de vez en cuando. Intenta esto, a mi me funcionó bastante: Haz una jugada a su estilo y la siguiente hazla al tuyo. Sigue ese patrón hasta que se entiendan bien el uno con el otro.

8. Intercambia un movimiento típico de cada estilo de juego.

Ve con el alemán y dile que te enseñe a cabecear. Ve con el chino y dile que te enseñe a bajar el balón con control. Ve con el brasileño y dile que te enseñe una buena bicicleta. Ve con el escocés y dile que te enseñe a pegarle al rival sin que el árbitro se de cuenta. Luego tu enséñales un movimiento típico de tu estilo de juego. Un amigo de Ucrania me enseño a pegarle más fuerte al balón y otro de Sudáfrica a realizar un amague sobre la carrera. De cambio yo les enseñé a hacer un caño y la Rabona. 

jugada bonita rabona truco de futbol

Como ven, el fútbol no tiene fronteras ni idiomas. Si llegan a tener la oportunidad de viajar al extranjero, aunque sea por unos días, no se les olvide llevar sus zapatos y camiseta de fútbol consigo. Averigüen donde se juega fútbol y anímense a integrarse. Les aseguro que será una de las experiencias más divertidas que vivirán.

Jornada Apalabrada

¡Igualadozzzz!

Estudiantes 0-0 Atlas

¡Sabahdazo!

Guadalajara 1-2 Morelia

¡Regio Zapatero!

Monterrey 3-0 San Luis

¡Triunfo Concreto!

Cruz Azul 2-0 Jaguares

¡Gol Gana, Azulgrana!

Querétaro 2-3 Atlante

¡El Guerrero Es Primero!

Santos 2-1 UNAM

¡Pachu Mecha!

Toluca 3-4 Pachuca

¡Visita De Un Xolo Punto!

Puebla 1-1 Tijuana

¡Aztucazo!

América 0-1 UANL

Los 5 Peores Comentaristas de Fútbol

El Argentino nace y lo primero que ve es un balón de fútbol. Su primer juguete y le dura toda la vida. Práctica, talento o suerte, llámenlo como quieran pero el Argentino nace con el don de amar este deporte y, en la mayoría de los casos, jugarlo de la mejor manera posible. Sin embargo, este don adquirido de nacimiento, no sólo se expresa dentro de la cancha sino que también fuera de ella, detrás de un micrófono.

Lamentablemente, en nuestro país no sucede eso. Si bien, el don de practicar el buen fútbol está peleado con nuestra raza azteca, rara vez rompemos esta ley y sacamos algún prodigio como aquel que hizo deslumbrar el Principado francés y la capital de Catalunya con el 4 en la dorsal, o en la actualidad rompiendo redes con el 14 en Old Trafford. Una vez aclarado ésto, nos adentramos en un ámbito donde -de verdad- no brilla el sol: La locución deportiva.

El ser un buen comentarista no significa tener una buena voz o saberte el nombre de cada jugador, ya que estos valores agregados quedaron enterrados mucho tiempo atrás por el gusto de las nuevas generaciones. El comentarista debe de darle vida al partido con objetividad, humor y un pisca de crítica, ya que a la larga, el comentarista es un crítico más. Quizás por esta razón, es que Christian Martinoli y Barak Fever (pueden ver esta columna para darse cuenta de que tipo de contenido nos entrega Barak), son los únicos periodistas deportivos que llevan la batuta en México en este momento ( a nivel de gustos populares). No por sus trayectorias (totalmente envidiables), ni por sus voces, sino que por el entendimiento del fanático y el contenido que entregan en base a este mismo.

¿Y el resto?

Madre mía, agárrense. Ahí les van.

5. Javier Alarcón

Me gustaría conocer a la persona que le dijo a Javier: “Hey Javier tienes un gran carisma como conductor de La Jugada. Deberías de narrar partidos también, creo que lo harías excelente!”. No, no, no, no. Ya tenemos un comentarista horrible y ex-conductor de La Jugada. No necesitamos otro.

javier alarcon televisa deportes

4. Enrique Bermúdez

Al Perro lo mató el FIFA. Cuando yo llegué a México, por ahí del 2003, me llamaba la atención Bermúdez por 2 cosas: 1) la voz única y pegajosa que poseía y 2) la cantidad de estupideces que decía por partido. Sin embargo, como muchos otros, ahí estabamos fin de semana tras fin de semana viendo algún partido del Atlas sólo para escucharlo, o que mejor cuando le tocaba narrar en la selección. El nivel de tonterías que decía se mantenía en un nivel medio, suficiente para darte una palmada en la cara pero no para cambiarle de canal. Luego vino el caos… ¿Por qué FIFA? En serio, ¿por qué?. Con lo que facturas, puedes traer hasta al mismo Marcelo Araujo. No necesito explicarles lo que significaba jugar 4 o 5 horas al días escuchándolo junto a Peláez decir lo mismo una y otra vez. Fue un trauma grueso. En el momento que lo escuchabas en vivo, no podías dejar de pensar en otra cosa que tus momentos en la consola y la frustración de tener que oir sus puntadas.

enrique perro bermudez televisa deportes

3. Gustavo Mendoza

Podemos aguantar un nombre olvidado, un error de pronunciación, hasta un gol mal cantado. Pero jamás toleraremos un comentarista que se intente hacer el gracioso con frases robadas de un kinder y resulte en algo patético. Su estilo ya nisiquiera nos es indiferente, sino que hasta llega a molestar en sus comentarios con el, también aclamado, Francisco Gabriel De Anda. Cuando saca sus frases de “Le dijo que sí a la pelota!”, “Le dijo que no!” o “Naaaaaaa!”, explotamos como un barro en cara de puberto y cambiamos el canal inmediatamente. A veces los comentaristas quieren asomarse tan rápido con su estilo “innovador” e inventan frases sin su planeación y prueba ante los demás, pensando (sólo ellos) que han descubierto la nueva rutina de Polo-Polo.

gustavo mendoza comentarista fox sports

2. Ciro Procuna

Ciro ha sido participe de uno de los momentos más traumantes en nuestras vidas de aficionado televisivo al deporte más hermoso del mundo. Si de por sí es un martirio escucharlo, algo que quedará en nuestras mentes por toda la vida son los partidos de fase de grupos de la Concachampions transmitidos por él. De verdad, recuerden a lo largo de su vida, el profesor más aburrido que hayan tenido. Imagínenlo ahora dando la clase más aburrida que hayan tenido en un día donde está enfermo. Ahora multipliquen eso por 20 y sabrán de lo que estamos hablando. Como panelista y analista es bastante bueno y no se le va una, pero hay que saber cuando hay límites en ciertas disciplinas.

ciro procuna comentarista espn

1. Raul Orvañanos

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre… bla bla bla… y libranos de Raul Orvañanos, Amén. En Televisa pasaba un poco desapercibido porque su responsabilidad más grande era conducir La Jugada,  y también porque entre integrantes de la misma manada, se camuflajean y se cuidan el uno al otro. Pero cuando Don Raul llegó a Fox Sports, se subió al podio de la infamia en un abrir y cerrar de ojos. Orvañanos junta todos los defectos posibles en un comentarista de fútbol:

  • Se le olvidan los nombres. Sigue atacando el Inter. La tiene Cambiasso que la cede para… el número 7. Cambio de juego para Sneijder (con una pronunciación espantosa) y este con un pase profundo para… Robben, ah no! ese juega en el Bayer Leverkusen (la cereza del pastel).”
  • Una voz más aburrida que un partido de fase de grupos de la Copa Africana de Naciones. Creo que en este punto le gana Ciro Procuna pero aun así tenemos que reventarnos 90 minutos no sólamente con él, sino que además nos ponen a Santiago Puente a su lado como limón en herida abierta.
  • Rey de los comentarios irrelevantes. Que buen partido tenemos Santiago! Ida y vuelta sin respiro! Por cierto… ¿ya te diste cuenta que Eschwuenchteiguer (Schweinsteiger) trae los botines de color negro hoy?“… (¿De verdad Raul? Maldita sea, ¿De verdad?!)
  • No sabes cantar un gol mi estimado. No es culpa tuya. Muchos no lo saben hacer tampoco. Pero hay una regla de oro a la hora de gritar un gol: debe de ser con pasión y debe generar emoción. Si no se puede, no se hace. Mejor apliquen la de los comentaristas europeos y rematen con un simple It’s a goal!, Jawohl!, Gol! del #9 Fernando Llorente.

raul orvañanos comentarista fox sports

Escrito y criticado, es mi más sincera aclaración de que esta columna no atenta nada personal contra ninguno de los mencionados aquí. Es solamente crítica a su trabajo, el cual es el que nosotros podemos exigir a realizarse de una manera que nos entregue algo diferente y satisfactorio. Así que si alguna cabeza alta de una televisora ve ésto, pueden empezar por tomar conscienca acerca de la importancia que tiene el que está detrás del micrófono y que no simplemente por haber sido futbolista profesional, merece estar en aquel lugar.

El mejor partido de la era Mou-Pep

Hace una semana, en la previa del mismo partido pero en el Santiago Bernabéu, las emociones y espectativas eran considerablemente menores a las del día hoy en la misma situación. La razón probablemente es que muchos se hayan cansado de tanto clásico (algo increíble) debido a la “Clasiquitis” que sufrimos en el 2011, culminando con el séptimo superclásico en el mismo año, el 10 de Diciembre y aquel 1-3 en la Casa Blanca, donde se suponía que el Madrid llegaba más fuerte que nunca y favorito a llevarse el juego. La semana pasada, llegaba con el mismo estandarte y se fue con el rabo entre las piernas en una calcomanía a 6 de los 7 encuentros jugados el año pasado.

Aquella imagen después de los 90 minutos en el Bernabéu -para muchos- se nos hizo normal. Dominio absoluto del cuadro merengue los primeros 15 minutos, todos jugando con el ansia que le caracteriza a un niño de 6 años con un juguete nuevo. 15 minutos suficientes para hacer creer a los devotos de antaño y a los que se colocan la camiseta sólo el día de un superclásico y alardean que la llevan pegada a la piel por décadas, que ÉSTE era el partido indicado. Los siguientes 30 minutos donde Barcelona equipara fuerzas y comienza a desplegar su juego de toque, frenando en seco al Madrid y comenzando a crear desesperación en la cancha y en las gradas. Los 45 minutos finales son un dominio abrumador del cuadro blaugrana, casi como de PlayStation. Messi dando cátedra. Xavi, Iniesta y Busquets con un porcentaje de efectividad en pases arriba del 80%. Pepe masacrando. Ronaldo, Ramos y Alonso desesperados. Özil y Benzema desaparecidos. Valdés aburrido, o en su caso Pinto colócandole un poco de emoción al juego con su carencia de talento. Casillas con una cara de tristeza y desentendimiento. Pep tranquilo. Mourinho descolocado.

mourinho clasico

El escenario más difícil que haya tenido el Madrid, ocurrió hoy en la previa. Dos goles por anotar y en la casa del mejor equipo del mundo. Pep mandó a la cancha al mismo 11 que utilizó la semana pasada, un once tan conocido y de memoria que hasta resulta familiar con nuestras partidas en el FIFA, al entrar como robot directo a la sección “alineaciones” y hacer las modificaciones sin mover pestañas. Pinto (Ay Pinto!) en la portería, Puyol y Piqué en la central, Alves por la derecha, Abidal por la izquierda, Xavi, Iniesta y Busquets como motores en el mediocampo y un tridente ofensivo conformado por Alexis Sánchez y Messi en las bandas con Cesc por el centro. José mandó un cuadro más agresivo que los anteriores a pesar de no volver a incluir a Marcelo. Özil, Kaká y CR7 formaban el tridente de creación detrás de un solitario Higuaín, con una línea de 4 conformada por Pepe y Ramos en la central, Coentrao por la derecha y Arbeloa por la izquierda. La contensión es la que mejor le ha funcionado en los últimos tiempos: Alonso y Lass.

El juego comenzó con el mismo tinte que los anteriores. Un dominio notorio del Madrid y 3 oportunidades claras de gol desperdiciadas. La diferencia es que pasaron los primeros 15 minutos y el dominio de los merengues se mantuvo, llegando un momento en el que el balón lo circulaban los blancos y no los azulgranas, además de una jugada perfecta terminada en un remate hermoso de Mezut que no entró de milagro pero todos estabamos con nuestros pañuelos blancos a punto de hacerlos girar con tamaño golazo. La clave de ésto, aparte de la mentalidad del cuadro blanco reforzada gracias a la lesión de Iniesta y su abandono del terreno, fue el excelente marcaje y cerrojo que Lass le hizo a Sergio Busquets. Cuando el Madrid jugaba mejor, vino el cubetazo de agua fría. Un escape de Messi, unos metros libres y un descuido de Arbeloa en la marca, culminó en un pase recibido por Pedro totalmente solo y empujándola contra la red con un Casillas que ni siquiera hizo el intento de lanzarse por el balón. La cara de Cristiano mostraba rabia y frustración… y vaya que la era. Minutillos antes de que se acabase la primera mitad vino la segunda estocada. Un riflazo de ensueño, después de un rebote en un tiro libre, por parte de Dani Alves que se fue directo como bala al ángulo superior derecho de Pinto. Nada que hacer. 2 a 0. La historia se repetía y al Madridismo le dolía como nunca esta derrota, verdaderamente y por primera vez inmerecida para el club culé. La mayoría de los crédulos en el fútbol predecible, dimos por hecho que aquel gol del brasileño era punto y final para la eliminatoria. Y lo fue, sólo que no en la manera que todos pensabamos.

regreso del fenix

El Barcelona comenzaba a hacerse del balón hasta que una ráfaga se le vino encima. Primero, los cambios: Callejón por Kaká, Granero por Lass y Benzema por Higuaín. Segundo, un gol anulado injustamente a Sergio Ramos por una supuesta falta a Alves en el área chica. Luego un pase milimétrico del mejor jugador del partido, Özil, para Ronaldo que con un gran quiebre dejó atrapando gallinas a Pinto y marcó el descuento. Cuando nadie lo pensaba, un error de Piqué en el despeje, seguido de un cabesazo de Callejón y un despliegue de excelente técnica y frialdad al definir por parte de Benzema, le daban el empate parcial al Madrid, dejándolo sólamente a 1 gol de la hazaña. De ahí en adelante al Madrid se le infló el pecho y mostró un fútbol desplegado ante el Barcelona que no habíamos gozado con anterioridad. Lo mismo hizo el cuadro blaugrana en sentido opuesto. El Barca comenzó a perder la cabeza y cometer errores estúpidos gracias a aquel sentimiento que muchos pensabamos que los jugadores de este club no poseían: la desesperación.  La postal más descriptiva de ésto fue un balón que Xavi tuvo que despejar cual vil sandía debido a la desesperación que se apoderó de él. ¿Cuándo habíamos visto éso? Al menos yo nunca.

A pesar de éso, se peleó hasta el final y el Barcelona supo aguantar el marcador con un poco de suerte. Cabe mencionar también el horrible trabajo que hizo el colegiado Teixeira, perdonando a Lass en el primer tiempo, anulándole un gol y expulsando injustamente a Sergio Ramos, terminando el partido en una clara acción para el Madrid, además del criterio que utilizó para sacar tarjetas. La presión y el flujo de emociones en este partidazo, terminaron por devorarse al pobre árbitro, quien en vestidores se llevó un “Vete de fiesta con ellos a celebrarlo, tanta polla, tanta mierda!” por parte de Casillas.

El Madrid se fue de la copa pero con la cabeza en alto. Mourinho demostró que puede hacer jugar al equipo en torno a un “Nosotros” y no a un “Yo” como lo venía haciendo. Pep se dió cuenta que su distancia con el Madrid no es abismal como muchos pensaban antes de este partido y que probablemente va a sentir las bajas de Alexis e Iniesta en las próximas semanas debido a los importantes cotejos que se vienen. El aficionado blaugrana debe de irse contento ya que en los 180 minutos, su equipo fue superior (no en los 90 de hoy). El aficionado madridista debe irse tranquilo más no contento. Se demostró que se le puede competir y hasta ganar al mejor equipo del mundo, más no se le ganó. A diferencia de las patadas de Pepé, los clavados de Alves, las quejas de Mourinho, los llantos de Ronaldo, la desesperación de Alonso y las burlas de Messi, lo que reinó hoy fue el buen fútbol, ese que nos pone la piel de gallina.

mourinho y guardiola

Libres por 90 minutos

Cuesta arriba, detrás del volante con el motor andando, viendo como el paisaje va cambiando de abundantes casas y centros comerciales a un llano extenso y deshabitado, donde la selva de concreto cambia a desierto y el libre albedrío de algunas personas se consume bajo la soledad y el silencio en unos cuantos kilómetros. En el asiento del copiloto, tu amiga fiel y compañera de batalla, aquella que siempre carga tu uniforme y herramientas de pelea, siempre callada pero dispuesta a acompañarte mientras le proporciones un hombro. 10 kilómetros después de la última miscelánea y el paradero de autobús, cuando pensabas que ya no había nada en aquellos parajes y que la próxima forma de vida la verías en el siguiente pueblo, llegas a tu destino.

futbol en la carcel

4 muros de concreto más gruesos que las piernas del Pony Ruiz, 4 torres de vigilancia más altas que Peter Crouch, más seguridad que un equipo del Tuca Ferreti, y dentro del recinto, más esperanzas que las de un seguidor de Cruz Azul y más arrepentimiento que el de Salvador Carmona. En medio de la nada, aislado del mundo real, se juegan los siguientes 90 minutos de 22 almas. Algunas puras, otras impuras, algunas arrepentidas, otras orgullosas, algunas buenas y otras malas, todas repartidas en 22 personas de las cuales 11 portan uniforme las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

Dejas tu auto, bajas a tu compañera y la dejas vacía. La primera irregularidad viene al conocer tu nuevo vestidor, el cual se encuentra afuera del recinto, a un lado de la avenida principal. Vendas alrededor del tobillo, calcetas del mismo color pero de diferente tonalidad con el resto de tus compañeros, los incansables “Concord” o “Joma” porque sabes que vas a jugar en un terreno más irregular que una campaña del Atlante, camiseta 16 en la espalda, rindiéndole homenaje a tu ídolo e identificación en mano. Estamos listos para jugar.

A diferencia de un estadio normal, aquí no te recibe el cuarto árbitro. Dos monstruos de 1.90 mts, envueltos en un uniforme azul con botas de casquillo extra resistente, ametralladora en mano e insignia de la “Policía Estatal”, te reciben en la entrada, abriéndote las 3 diferentes puertas que fungen como único punto de acceso en aquel recinto. El siguiente paso es entregarle tu identificación a un tipo que irradia tristeza e impotencia en una ventanilla, donde los únicos rayos del sol que ve, son los que llegan cuando se abre la puerta de acceso. Hecho ésto, los dos mastodontes prosiguen a acompañarte a un cuarto aislado donde, después de haberte desvestido con la mirada durante tu ritual de entrada, lo hacen esta vez literalmente para revisarte desde el territorio Yukón hasta Ushuaia. En ese momento tu cabeza y sangre se encuentran totalmente petrificados. Comienzas a recordar tu pasado a largo y corto plazo en busca de algún indicio de crimen cometido, ya sea hasta el robo de un picafresas, porque verdaderamente sientes que has cometido uno. Bien, la revisión fue librada con éxito (obvio). ¿A la cancha ahora? Aun estamos a años luz. El “Transporte” espera…

futbol en la carcel

Como una vil lata de sardinas, es tu trayecto desde el punto de control y revisión hacia el campo de juego. Cuentas (al menos en mi experiencia personal) con una sola van para todo el equipo, utencilios y cuerpo técnico. El entrenador, como buen líder y director de orquesta, ocupa el único asiento del vehículo al fungir como copiloto de un guardia con mirada de pocos amigos y brazos dignos para competirle al trompo de pastor de la taquería a la vuelta de tu casa. El resto del equipo es invitado cordialmente a acceder por la puerta trasera de dicho medio de transporte y “arreglárselas” como puedan. 18 cristianos hacen malabares con su cuerpo, dignos de un performance asiático en el Cirque Du Soleil, para meterse en la parte trasera de la camioneta y así comenzar el corto (pero eterno para los pobres contorsionistas) viaje hacia el campo de fútbol, retrasándose un par de minutos ya que el honorable colegiado es parte del grupo también a pesar de su uniforme neutro y se ha atrasado unos minutos en su registro.

Digna de una travesía para ser considerada la cuarta entrega del Señor de los Anillos, el destino final por fin es tangible, visible y palpable. Evacuando la camioneta como vómito de borracho a las 6am, los gladiadores nos aproximamos al campo directo a la etapa de calentamiento, mientras no hay indicios del equipo rival. 5 minutos después, los susodichos hacen su aparición. Por mas que intentas desviar la mirada y concentrarte en lo tuyo, es imposible. Estás a punto de jugar, convivir y dialogar por 90 minutos con asesinos, violadores, estafadores, drogadictos y uno que otro que robó una “bolsa” de canicas o una estampa del correo. No sólo el equipo te causa curiosidad y sorpresa, sino que también el público. Tienes más público que en cualquier otro partido normal de la liga, pero probablemente sea en el único lugar que desearías tenerlo. El honorable, con la voz entrecortada y las extremidades tambaleantes, da por iniciado el cotejo.

Sudor frío, respiración acelerada y mente bloqueada son el resultado de los primeros 15 minutos de juego. Los 11 contrarios corren como rateros, literal y metafóricamente, con un ansia y vigor que prácticamente no lo ves en ningún otro equipo de la liga. No lo entiendes en un principio pero luego en tu casa, analizando y recordando, todo encaja. Son los únicos 90 minutos de alegría, normalidad y libertad que aquellos muchachos poseen en los 10,080 que abarcan su semana completa. Robas el balón, te escabulles y te vas solo. Eso no es del agrado de los que van cada 7 días a observar el partido de su equipo por obligación, ni mucho menos de los 11 que están jugando. Cuando piensas que tienes el control y respeto de todos, te despiertas en el piso, con la boca llena de pasto seco, un dolor en la pierna como si te hubiera golpeado Pepe y lleno de coraje y rabia por dentro. Te levantas furibundo con el objetivo de encarar y hacer pedazos por tu cuenta al animal que te bajó deslealmente con una patada, lo divisas, te acercas a él y luego… el miedo te invade como tropa americana en el medio oriente y desistes en tu intento de venganza debido a tres razones:

  • Escuchas al árbitro decir “Siga, no fue falta, esto es de hombrecitos”.
  • Notas en su mirada que el sabe que la falta fue más clara y dura que un vidrio de planta nuclear, pero el pavor se lo come a la hora de cobrarla.
  • El amable amigo que te sacudió se acerca a ti con una sutil disculpa disfrazada en un “Que güey?!”, pero claro tu sabes que está arrepentido (muy pero muy profundamente).

futbol en la carcel

El encuentro sigue su rumbo con normalidad, hasta que cometes el peor error del día. Sí, tu amable y cordial oponente se encuentra en el piso dando vueltas gracias a una pequeña e inocente “patadita” que le propinaste sin intención alguna. “Soltaste al Kraken tarado!” repite tu mente una y otra vez. Y en efecto, lo hiciste. Afortunadamente, los mismos guardias de los que temías en un principio, llegan a tiempo para salvarte y someter al convicto lleno de ira. Lo someten y sale de cambio (obligado). El juego se reanuda, sin antes un claro y conciso “Si otro cabrón vuelve a hacer una pendejada así, todos van a valer madres” por parte tus héroes vestidos de azul. El siguiente reto es frenar al fenómeno que corre inexplicablemente como condenado todo el partido sin cansarse. Por supuesto, sin tener conocimiento alguno de que “El Chompas” se había fumado un cigarro de Cannabis con anterioridad (Obvio, por razones medicinales).

Pitazo final y victoria conseguida (no sabes como). Jugadores y cuerpo técnico rivales, se acercan muy agradecidos a estrecharte la mano y, uno que otro, a pedirte un recuerdo memorable de aquel encuentro como tus espinilleras o zapatos de fútbol. La lata de sardinas te está esperando para un abandono inmediato, realizando el mismo procedimiento de transporte descrito anteriormente, sólo que esta vez con el olor a fragancias de Chanel y Louis Vuitton irradiadas por los cuerpos de 18 sementales después de haber sudado por 90 minutos.

Sales del complejo y eres libre. Tu oponente no. Te sientes libre. Tu oponente no. Eres dueño de hacer lo que desees el resto del día. Tu oponente no. Te vas a poner un pedo monumental y hacer tonterías en la noche. Tu oponente no, ya las hizo. Aquellos individuos sólo poseían 90 minutos de libertad, pero los hacían parecer todo un día o semana. El arrepentimiento y los errores han prevalecido en el juicio de estas personas a la hora de disfrutar un momento en la vida, cosa que a la mayoría de los que están afuera, les hace falta. Viéndolo de este modo, todos estamos encarcelados de algún modo. Aquel que parecía no tener alguna cualidad positiva, termina quedándose con una ventaja por muy encima de nosotros. Jodido y encarcelado físicamente se encuentra aquel individuo dentro de los 4 muros. En la misma situación nos encontramos los que están afuera pero mentalmente. La vida se disfruta en los momentos más comunes e insignificantes y el fútbol es una de ellas. Porque el mundo de la redonda no sólo enciende pasiones, sino que nos hace despertar, recapacitar, comprender y afrontar nuevas situaciones. Disfruta el pitazo inicial. Disfruta el medio tiempo. Disfruta el gol. Disfruta el autogol. Disfruta el pitazo final. Disfruta el tercer tiempo. Disfruta la vida.

futbol en la carcel