La Caída de un Grande es la Alegría de los Mediocres

mourinho agachado real madrid bayern munich

“¿Lo que han hecho Cristiano y Leo? Ponedle vosotros un adjetivo… que a mi ya se me han acabado todos.” Josep Guardiola

Cuando uno realiza un viaje en bicicleta de larga distancia, hay que tener en consideración siempre que todo lo que sube en algún momento tiene que bajar. Podemos buscar atajos, caminar o que alguien nos lleve, pero aun así habrá algún momento donde el esfuerzo empleado se transforme en satisfacción o el gozo inmerecido te pida un esfuerzo o te tumbe de una bofetada. Es Física. Es la tercera ley de Newton. Es un principio de que a toda acción hay una reacción igual y contraria, que se aplica en la vida, en la muerte, en el trabajo, en la escuela, en la salud, en la comida, en la música… y en el fútbol.

Nuestra generación ronda entre los nacidos en el ’85 y ’90, donde hemos podido vivir conscientemente 4 Mundiales de Fútbol, 3 Eurocopas, aproximadamente 15 Champions League y una infinidad de Ligas internacionales. Haciendo un sencillo flashback mental, el 99.99% podría (OJO, PODRÍA -más adelante explicaré porqué el condicional-) asegurar que nuestros ojos presencian actualmente el mejor fútbol que se haya jugado en una cancha en los últimos 27 años. Los más curiosos y enganchados al mundo de la redonda, se toman la molestia de indagar más en lo antaño y comparar, junto con comprobar, que la fortuna nos ha sonreído y somos partícipes no sólo de la mejor época futbolística de nuestras vidas conscientes, sino que de toda la historia de este deporte en general. La recopilación de resultados, datos, comentarios, antecedentes, historias, videos, noticias y estadísticas, nos dicen que en efecto, la señora fortuna nos está coqueteando descaradamente.

Lamentablemente, lo constante se vuelve normal a los ojos de un humano, por muy maravilloso que sea. Y como todo lo normal en nuestras vidas, no lo sabemos apreciar hasta que lo perdemos por gusto o imposición. Entonces, aquel que no se toma la molestia -y paciencia- de apreciar cada elemento del fútbol actual para darse cuenta lo desarrollado que es técnica y emocionalmente, entra en una ceguera constante de la belleza y un desaprovechamiento de oportunidades emocionales. Traducción: Si te ofrecen vivir bien de a) Ser Futbolista, b) Ser Artista y c) Un Trabajo de Oficina de Telemarketing, aquel individuo está eligiendo la última opción. De ahí viene el PODRÍA.

oficinas de telemarketing

La Exageración

La exageración, es el ingrediente principal del ojo crítico del aficionado y de la prensa, y junto con el fútbol, son como agua y aceite, pero siempre están juntos. El fútbol sin prensa no provoca emociones y la prensa sin fútbol, no existe. Ayer en el Camp Nou, el mejor equipo de la historia quedó eliminado. Hoy en el Santiago Bernabéu, el segundo mejor equipo de la historia corrió la misma suerte. Messi llevaba 57 goles en la temporada. Ronaldo 55. Ambos con récords históricos. Chelsea iba en 6to lugar en la EPL y pasó de milagro contra el Nápoli en octavos de final. El Bayern München iba 2do en la Bundesliga, 10 puntos abajo del líder Borussia Dortmund y una temporada bastante discreta. ¿Qué demonios pasó?

Lo predecible siempre será impredecible. Mucho más si se aplica en el fútbol. Y el talento, por mucho que abunde en un equipo de manera individual o colectiva, siempre irán de la mano con los resultados, los cuales tienen una estampa en la frente que dice “Impredecible por siempre”. De ahí, cualquiera que sea la táctica que se utilice puede funcionar, desde una muralla de 6 en el fondo, con 3 adelante de ellos -uno de ellos como lateral al estilo “Soy Leyenda”: Drogba-, hasta un bombardeo de tiros fuera del área y un Robben convertido en el tercer mejor jugador del mundo actualmente. Y funcionan porque los grandes no son perfectos y también caen.

robben real madrid

Ahí viene entonces el parteaguas que hace a un equipo grande: El saber volver como un Ave Fénix. La mayoría de los aficionados caen en la exageración y no entienden esto. Entonces comienza la lluvia de críticas, burlas y negativas hacia el equipo donde aparecen las palabras “Crisis”, “Fracaso” y “Decepción”. Por favor, no hagan eso y tengan un poco de paciencia -Y CURIOSIDAD-.

En el 2010, Barcelona desplegaba un fútbol espectacular, tal y como lo hace hoy. Sin embargo, “fracasó” ante un muro de concreto sin ninguna intención de atacar, llamado Inter de Milán. La Idea del Fútbol Hermoso (aquí cito a Brian Phillips, un genio para la tinta futbolera) que el Barcelona comenzó a desarrollar con el escuadrón RonaldinhoEto’o, Messi y Deco, perdió una batalla, como la de hoy… pero no la guerra. La guerra la ganó cuando fue considerado popularmente como el mejor equipo de la historia. A pesar de eso, la gente castigó al Barcelona. ¿Cómo? Atribuyéndole una obligación de ganar jugando bonito. Y esa es la gran diferencia que posee este club con el Real Madrid actualmente. Los Catalanes DEBEN de ganar jugando bonito, sino es trampa. Los Madridistas DEBEN de ganar como sea. COMO SEA. Si no ganas como sea, aunque hagas récord de puntos en la historia como Manuel Pellegrini, vas pa’ fuera.

Bien, ¿Qué sigue? Paciencia y memoria. Eso se deriva en tolerancia y conocimiento. El mundo se ha caído porque Fernando Torres eliminó al mejor equipo de la historia con un mísero octavo gol en la temporada. Sí, octavo. Pero este caos surge porque no tenemos memoria. Torres fue considerando en su momento como uno de los mejores jugadores del mundo e inclusive le dió una Eurocopa a España en el 2008 (Sí, de verdad sólo lleva 8 goles en la temporada). Pero Torres es un Fénix como el Barcelona del 2010, como Roberto Soldado, como Argentina en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, como Marcelo Bielsa, como Gus Hiddink, como Salvador Cabañas, como el mismo Zizou en el 2006. ¿Cómo el Madrid? Eso, es lo que veremos en la próxima temporada. Al menos en su duelo personal con el Barcelona, lo ha demostrado poco a poco (3 goles en la Premier, 2 en la FA Cup y 3 en Champions. 8 goles de verdad).

fernando torres barcelona

Por lo pronto, estos dos ingredientes existen en los Barcelonistas y Madridistas de corazón. Los verdaderos. Aquellos que están tristes en su interior con estas derrotas pero agradecidos de ver a sus equipos jugar de esta manera. Aquellos que no andan celebrando y hablando sobre las tragedias de su archirrival como si fuese un éxito propio. Aquellos, que en el fondo de su corazón, se deseaban la victoria el uno al otro, porque soñaban con disputar la pelea final como caballeros… con el rival odiado y amado.

Advertisements